miércoles, 11 de noviembre de 2015

El agua y el crecimiento de las plantas

Toda el agua que se utiliza en el riego contiene cierta cantidad de sales disueltas. La aptitud del agua para riego depende en general de los tipos y cantidades de sales que contiene. Todas las sales de las aguas de riego tienen un efecto sobre las relaciones planta-suelo-agua, las propiedades de los suelos e indirectamente en la producción de las plantas.
Quien utilice el agua de riego debe conocer los efectos de la calidad del agua y las prácticas de riego tienen sobre:
1.       El contenido de sales(salinidad) de suelo.
2.       La concentración del sodio del suelo.
3.       La rapidez con la que el agua penetra en el suelo.
4.       La presencia de elementos que pueden ser tóxicos para las plantas.
Es difícil aislar estos factores unos de otros debido a que algunos de ellos están interrelacionados.
Riego
El agua de riego se aplica al suelo para reabastecer el agua que pierde por evaporación, o es removida por las plantas en crecimiento y, en menor grado, por el drenaje vertical fuera de la zona radical. Se aplica de varias maneras. El método de aplicación depende principalmente de las plantas que se cultiven, de la profundidad y textura de suelo, la topografía del terreno y el costo del agua. La cantidad de agua utilizada y la frecuencia con la que se aplica son determinadas por las necesidades de las distintas plantas y la necesidad de proporcionar a veces una lixiviación profunda para evitar la acumulación de sales dentro de la zona radical. Por tanto, la práctica de un riego exitoso demanda e manejo cuidadoso tanto de las plantas como del agua.
Comportamiento de la humedad del suelo
En un suelo bien drenado, el agua se adhiere principalmente en forma de una película en torno a cada partícula de suelo. Cuanto más delgadas sean estas películas, el agua se adhiere con mayor firmeza y mayor es la fuerza de succión que se necesita para removerla.
Inmediatamente después de regar las películas de agua son de mayor espesor y, en consecuencia, no son retenidas con fuerza en el suelo. A esta condición se le denomina porcentaje de saturación.
Transcurridos dos o tres días, cuando el drenaje ya es libre, casi la mitad del agua que está débilmente retenida penetra las capas más profundas del suelo, y prácticamente cesa el drenaje libre. El contenido de humedad en este punto se denomina capacidad de campo. Las películas de agua son ahora más delgadas y son retenidas con mayor firmeza.
Por debajo de la capacidad de campo, la gravedad deja de ser una fuerza importante en el movimiento del agua en el suelo. Casi toda el agua es extraída entonces por las raíces de las plantas en crecimiento. Las plantas son capaces de remover casi la mitad del agua retenida en la condición de capacidad de campo. En este punto, el suelo retiene la humedad con tanta fuerza que las plantas no pueden extraerla, por lo que se marchitan. Este punto se denomina porcentaje de marchitamiento permanente.
El contenido de humedad de un suelo saturado con agua, es decir, su porcentaje de saturación, es casi dos veces a capacidad de campo y casi cuatro veces en porcentaje de marchitamiento permanente. Esta relación que se establece entre el porcentaje de saturación, la capacidad de campo y el porcentaje de marchitamiento permanente es precisa con respecto a los fines prácticos en el caso de todos los suelos, desde los margas arcillosos hasta los margas arenosos.
Un suelo muy húmedo posee una película de agua de gran espesor y, en consecuencia, se necesita una baja fuerza de succión. Por el contrario, un suelo seco tiene una delgada película de agua y muestra una gran fuerza de succión. Por esta razón, el agua se desplazará de un suelo húmedo a un suelo seco, pero lentamente.[1]







[1] Tomado de Soil Improvement Committee California Fertilizer Association. 1995. Manual de Fertilizantes para Horticultura  Editorial UTEHA NOREIGA EDITORES, México. pp. 27-29. 

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